martes, 3 de agosto de 2010

Historias del Kronen / José Ángel Mañas

Historias del Kronen / José Ángel Mañas. - Madrid: Destino, 1994

Es la crónica veraniega de un grupo de jóvenes madrileños y de sus actividades cotidianas: proveerse de drogas, el sexo, los bares de copas, los conciertos de rock, las relaciones entre amigos y la familia. La novela nos introduce en un mundo facil, obsesionado por la violencia y el culto a algunos de sus símbolos actuales: La naranja mecánica, Henry, retrato de un asesino en serie, American Psycho. El relato se desliza con una extraordinaria coherencia hasta la impactante culminación y al giro imprevisto de sus últimas páginas.
Retrato de una cierta juventud, Historias del Kronen nos muestra, con una enorme eficacia narrativa, un mundo que la generación adulta sólo reconoce de forma fragmentaria por noticias que no siempre lo reflejan fielmente: macroconciertos, rutas del bakalao, conductores suicidas, tribus urbanas... Pero lo que destaca por encima de todo en la novela es su excelente fluidez narrativa, la formidable facilidad de los diálogos, el oído del narrador para caracterizas por su lengua a personajes diferentes, la naturalidad con que se reproducen los argots urbanos, la capacidad de descripción de situaciones y ambientes. Todo ello descubre en José Ángel Mañas un narrador de raza y algo más que una esperanza de nuestra nueva narrativa.

-Tenéis que estudiar mucho porque la gente de tu generación lo tiene muy difícil. Sois demasiados y la competencia va a ser feroz. El otro día estaba leyendo una novela de un inglés, Jiuxli, que se titula Mundo Feliz, una de estas pocas novelas que leo ultimamente [...] Es un retrato terrible del mundo en que vais a vivir... No hay más que ver en qué se ha convertido Madrid. La ciudad moderna es monstruosa, Carlos. [...] Esto es terrible, hijo, pero perdóname. No quiero deprimirte con mis historias de viejo.
El viejo está llorando como un crío: un espectáculo lamentable.

-Si es que esto es Europa: el cinturón de seguridad, prohibido fumar porros, prohibido sacar litros a la calle... Al final, ya veréis, vamos a acabar bebiendo horchata pasteurizada y comiendo jamón serrano cocido. Yo es que alucino. Encima, todos los españoles contentísimos de ser europeos, encantados con que la Seat, la unica marca de coches españoles, la compre Volskvagen, encantados con que los ganaderos tengan que matar vacas para que no den más leche... Así estamos todos con los socialistas: bajándonos los pantalones para que nos den bien por el culo los europeos, uno detrás del otro...

viernes, 30 de julio de 2010

Push / Sapphire

Push / Sapphire. -- Barcelona : Anagrama, 1998

Precious Jones tiene dieciséis años, es negra y casi analfabeta, y espera su segundo hijo. El primero lo tuvo a los doce años, y el padre de ambos es su propio padre. Vive en Harlem, en la ruinosa Lenox Avenue, el reino de los invisibles, de los sin voz, con su madre, una reclusa obesa y cruel que mira la televisión sin cesar, devora la comida que la jovencita le prepara y la somete a los más denigrantes abusos. Forzada a abandonar la escuela a causa de su embarazo -y aquél era el último y precario vínculo que la ligaba al mundo-, Precious acaba en un instituto para casos desesperados. Pero allí, en el último escalón de aquellos que ya han bajado todas las escaleras, está la señorita Rain, una maestra joven, combativa y radical, y Precious tendrá la posibilidad de recuperar su voz y su dignidad...

La señora Rain me mira con cara rara y dice:
-Precious, ¿te han hecho alguna vez una prueba de oído?
- No -digo.
Nunca me han hecho ninguna prueba de nada. Lo que me gustaría es tener gafas, así no se me cansarían tanto los ojos por la noche cuando leo. Pero no te puedes andar con esos detalles cuando lo importante es sobrevivir.

La semana pasada fuimos al museo. Hay una ballena colgando del techo. ¡Es enorme! ¿sabéis esos Volkswagen escarabajos? Eso, exacto, ya veo que sabéis a cuáles me refiero. Bueno, pues así de grande es el corazón de una ballena azul. Ya sé que no es posible, pero si yo tuviese ese corazón tan grande dentro, ¿podría amar más de lo que amo? ¿Amar más a la señora Rain, a Rita, a Abdul?.
Me gustaría.

martes, 27 de julio de 2010

Como agua para chocolate / Laura Esquivel

Como agua para chocolate / Laura Esquivel. -- Barcelona : Grijalbo Mondadori, 1995.

Tita y Pedro se aman. Pero ella está condenada a permanecer soltera, cuidando a su madre hasta que ésta muera. Y Pedro, para estar cerca de Tita, se casa con la hermana de ella, Rosaura. Las recetas de cocina que Tita elabora puntean el paso de las estaciones de su vida, siempre marcada por la presente ausencia de Pedro. Y la acompañan en su apoteosis y en su tránsito a una sabrosa, muy sabrosa eternidad. Como agua para chocolate, "novela de entregas mensuales, con recetas, amores y remedios caseros" es una agridulce comedia de amores y desencuentros. Bajo una deliberada forma de lo que podría llamarse "folletín gastronómico", se encierra una obra chispeante, tierna y llena de talento de la mejor ley. Por todo ello, esta novela se ha convertido en una auténtica revelación y en un éxito extraordinario, "el más fulminante de la literatura iberoamericana desde Cien años de soledad", en palabras del crítico Sergio Vila-San-Juan.

- Pero es que yo opino que...
- ¡Tú no opinas nada y se acabó! Nunca, por generaciones, nadie en mi familia ha protestado ante esta costumbre y no va a ser una de mis hijas quien lo haga.
Tita bajó la cabeza y con la misma fuerza con que sus lágrimas cayeron sobre la mesa, así cayó sobre ella su destino. Y desde ese momento supieron ella y la mesa que no podían modificar ni tantito la dirección de estas fuerzas desconocidas que las obligaban, a la una, a compartir con Tita su sino, recibiendo sus amargas lágrimas desde el momento en que nació, y a la otra a asumir esta absurda determinación.
Sin embargo, Tita no estaba conforme. Una gran cantidad de dudas e inquietudes acudían a su mente. Por ejemplo, le agradaría tener conocimiento de quién había iniciado esta tradición familiar. Sería bueno hacerle saber a esta ingeniosa persona que en su perfecto plan para asegurar la vejez de las mujeres había una ligera falla. Si Tita no podía casarse ni tener hijos, ¿quién la cuidaría entonces al llegar a la senectud?

jueves, 15 de julio de 2010

Asesinos sin rostro / Henning Mankell

Asesinos sin rostro / Henning Mankell. -- Barcelona : Tusquets, 2001
Kurt Wallander atraviesa uno de los momentos más sombríos de su vida personal (sus relaciones familiares son un desastre, está ganando peso, bebe mucho y duerme poco) cuando tiene que ponerse al frente de la investigación del asesinato de un apacible matrimonio de ancianos, en una granja de Lenarp. El marido ha sido horriblemente torturado y la mujer muere estrangulada poco a poco, con el tiempo justo de pronunciar antes de morir la palabra 'extranjero'. Kurt Wallander y sus colegas deberán enfrentarse no sólo a un asesino muy especial, que tiene la sangre fría de alimentar a los caballos del establo después del crimen, sino a una comunidad irascible presa de insospechados prejuicios raciales. Wallander sabe de sobra que la pacífica apariencia de algunas personas oculta a veces a un autentico monstruo, de modo que no se hace ilusiones acerca de la sociedad en la que vive...

Cada vez que Kurt Wallander entraba en un piso desconocido, pensaba que estaba mirando las tapas de un libro que le acababan de dar. El piso, los muebles, los cuadros, los olores, eran el título. Entonces empezaría a leer. Pero el piso de Ellen Magnuson era inodoro. Como si Kurt Wallander se encontrase en un lugar deshabitado. Respiró el olor a desolación. Una gris resignación.
[...]
Rydberg se sentó en una silla junto a la ventana. Kurt Wallander pensó que algún día le preguntaría por qué siempre se sentaba al lado de la ventana.
"¿De donde vienen nuestras costumbres?", pensó. "¿En qué fábrica secreta se producen nuestros hábitos y manías?"
Ellen Magnuson le sirvió café.
Pensó que debía empezar.
-Goran Boman de la policía de Kristianstad estuvo aquí y le hizo unas cuantas preguntas -dijo-. No se sorprenda si le hacemos las mismas preguntas otra vez.
- Tampoco se sorprenda si recibe las mismas respuestas - replicó Ellen Magnuson.

viernes, 18 de junio de 2010

La amaba / Anna Gavalda

La amaba / Anna Gavalda. -- Barcelona : Seix Barral, 2003

Pierre un rico industrial de sesenta y cinco años, invita a Chloé, su joven nuera, a pasar un fin de semana en la casa de campo familiar. Ella acepta, llevada por la necesidad de cambiar de aires ante el reciente abandono de su marido. La amaba está magistralmente tejida en torno al diálogo que ambos mantienen en un momento crucial de sus vidas. Él, siempre arrogante e introvertido, bajará la guardia por primera y última vez para revelarle un secreto, lo que vivió... o tal vez lo que nunca vivió.
La amaba es una novela alegre y triste a la vez, un fragmento de vida, una punzante historia de amor contada con la eficacia y la capacidad de observación que caracterizan a esta deslumbrante figura de las letras francesas. A través de un diálogo conmovedor, Anna Gavalda nos habla de nuestras vidas, nuestras dudas, nuestras renuncias, y también de nuestras esperanzas, nuestra ironía y nuestra ternura.

Recorrimos Paris cogidos de la mano. Desde el Trocader hasta la Île de la Cité, bordeando el Sena. Era una noche magnifica. Hacía calor. La luz era suave. El sol no terminaba nunca de ponerse del todo. Éramos como dos turistas, despreocupados, maravillados, la chaqueta al hombro y los dedos entrelazados. Yo hacía de guía. Hacía años que no caminaba así. Redescubría mi ciudad. Cenamos en la plaza Dauphine y pasamos los días siguientes en su habitación de hotel [...] Era maravilloso y todo estaba totalmente trucado. Todo era falso. No era la vida. No era París. Era el mes de agosto. Yo no era un turista. No estaba soltero. Mentía. Me mentía. A mi, a ella, a mi familia. Ella no se dejó engañar, y cuando llegó la hora de la resaca, de las llamadas que hacer y las mentiras que asumir, se volvió a marchar. Delante de la puerta de embarque me soltó: - Voy a tratar de vivir sin usted. Espero conseguirlo... No tuve valor para besarla.

Llevabamos diecisiete años trabajando juntos. Todo el tiempo. Todos los días. Diecisiete años soportándome, ayudándome... [...] Me sonreía cuando yo estaba triste, y se encogía de hombros cuando me ponía desagradable. Tenía apenas veinte años cuando empezó. No sabía hacer nada. Acababa de salir de la escuela de hostelería, se había ido de allí dando un portazo porque un cocinero le había pellizcado el trasero. No quería que le pellizcaran el trasero. Eso fue lo que me dijo en nuestra primera entrevista.
No quería que le pellizcaran el trasero, y no quería volver con sus padres a la Creuse. ¡Volvería cuando fuera dueña de un coche para estar segura de poder volverse a marchar! La contraté por esa frase.

miércoles, 9 de junio de 2010

Contra el viento / Ángeles Caso

Contra el viento / Ángeles Caso. -- Barcelona : Planeta, 2009.

La niña São, nacida para trabajar, como todas en su aldea, decide construirse una vida mejor en Europa. Tras aprender a levantarse una y otra vez encontrará una amistad nueva con una mujer española que se ahoga en sus inseguridades. São le devolverá las ganas de vivir y juntas construirán un vínculo indestructible, que las hará fuertes.

Conmovedora historia de amistad entre dos mujeres que viven en mundos opuestos narrada con la belleza de la realidad. Una novela llena de sensibilidad para lectores ávidos de aventura y emoción.

Y se dió cuenta de que jamás, nunca, podría estudiar. Era pobre, y en el libro de la vida de los pobres estaba escrito que no tienen acceso a la sabiduría, que deben trabajar desde pequeños para obtener un poquito de aquello que a los ricos les es concedido a raudales, la simple comida, un vestido para cubrir el cuerpo, cuatro paredes y un techo entre los cuales protegerse de los aguaceros o del sol inclemente del mediodía. Cuatro paredes y un techo, con suerte, capaces de albergar los sueños que eran sólo eso, sueños, imágenes absurdas que tan sólo deberían aparecer mientras una está dormida y su razón se descompone. Los malditos sueños que nos hacen creer que el mundo puede ser un lugar luminoso, el ámbito tibio donde transcurre una existencia plácida y justa en la que recibes tanto como das, en la que todo esfuerzo tiene su recompensa y cada lucha en pos de su anhelo concluye en un resplandeciente final victorioso.


martes, 1 de junio de 2010

Seven / Anthony Bruno

Seven / Anthony Bruno. -- Barcelona : Ediciones B, 1996.

El teniente Somerset, del departamento de homicidios, está a punto de jubilarse y ser reemplazado por el ambicioso y brillante detective David Mills.

Ambos tendrán que colaborar en la resolución de una serie de asesinatos cometidos por un psicópata que toma como base la relación de los siete pecados capitales: gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira.

Los cuerpos de las víctimas, sobre los que el asesino se ensaña de manera impúdica, se convertirán para los policías en un enigma que les obligará a viajar al horror y la barbarie más absoluta.

Somerset siguió subiendo y pasó entre las enormes columnsas de la biblioteca antes de llamar a las puertas de cristal con la palma de la mano. [...]
Mientras Somerset caminaba sobre el marmol verde del vestíbulo, una familiar sensación de calma se apoderó de él y le relajó los músculos de los hombros. Miró a través de la puerta de doble hoja que había tras el mostrador de salida y contempló la inmensa sala de lecturan principal con sus mesas largas y coronadas por lámparas articuladas de pantalla verde. Numerosas estanterías se alineaban a lo largo de las paredes desde el suelo hasta el techo. Las demás estanterías se hallaban al otro lado de la sala de lectura, a lo largo de innumerables pasillos de libros. Y en el piso superior había más estanterías, literalmente kilómetros de libros. Aquello era el paraíso para Somerset. Hubiese podido vivir allí. [...]
Oía a los hombres (vigilantes nocturnos de la biblioteca) hablar en el piso superior mientras jugaban al póquer.
-Con todos estos libros -les gritó-, un mundo entero de conocimiento a vuestra disposición, y os pasáis toda la noche jugando al poquer.