martes, 31 de agosto de 2010

El hipnotista / Lars Kepler

El hipnotista / Lars Kepler. Barcelona : Planeta, 2010

"Voy a estar aquí sentado todo el tiempo. No tienes absolutamente nada que temer. Puedes sentirte completamente seguro. Estoy aquí por ti, no digas nada que no quieras decir, y tú mismo puedes dar por terminada la sesión de hipnotismo cuando quieras. Todo está tranquilo, silencioso y relajado. Ahora voy a contar hacia atrás, y con cada cifra que oigas te relajarás un poco más. Ahora estás completamente relajado. Todo está bien. Quiero que intentes recordar qué pasó ayer
...
Ahora vas a decirme qué esta pasando"


Hay momentos en los que uno sabe en cada átomo de su cuerpo que algo va mal. Quizá Simone había adquirido su miedo a la traición al ver a su padre engañado. Él, que había trabajado de policía hasta la jubilación e incluso había sido condecorado por un excelente trabajo de investigación, había necesitado muchos años para descubrir la cada vez más patente infidelidad de su mujer.
*******
Al entrar en la habitación vieron a una hermosa mujer con una trenza rubia sobre el hombro sentada a su lado leyendo un libro en voz alta. Dijo que su nombre era Disa, y explicó que era una vieja amiga del comisario.
- Tenemos un círculo de lectura, así que debo ocuparme de que no se retrase -aclaró con su acento finlandés mientras dejaba el libro a un lado.
Simone vio que estaba leyendo "Al Faro" de Virginia Woolf.

viernes, 13 de agosto de 2010

Los colores de la guerra / Juan Carlos Arce

Los colores de la guerra / Juan Carlos Arce. -- Barcelona: Planeta, 2002

Figueras, 1939. Los cuadros del Museo del Prado están a punto de desaparecer en los bombardeos de la guerra civil. El gobierno republicano, agonizante y sin recursos, tiene que adoptar una decisión dramática: elegir entre la evacuación de las obras de arte y la protección de las vidas. La deserción de una enfermera republicana, entre los miles de fugitivos que cruzaron la frontera francesa, precisamente en el justo momento en que comienza el traslado de los cuadros, es el principio de una historia de amor y espionaje que lleva la intriga a diversas ciudades europeas.

Cuando Alberto estuvo a unos cuantos pasos de ella, que seguía mirándole, se volvió y, desde esa distancia, le lanzó un beso con un imperceptible gesto de sus labios y le dijo:
- Podría vivir contigo en el infierno, pero sin ti, Teresa, en ningún sitio.
Entonces volvió a desandar los pasos que había dado, llegó hasta donde ella estaba, quiera, mirándole a los ojos y colocando sus labios muy cerca de su oído, añadió:
-Sin ti, Teresa, todo es infierno.
-Todo es infierno sin el ruido de tu voz.

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El francés no es tan dificil cuando me hablan del hombre al que quiero y cuando me dicen quién es en realidad. Carlos giró la cabeza para evitar la mirada de Teresa.
- Cuando salí de la casa de Anatole ya sabía que me iba con un soldado fascista, Carlos. Y me fui. En aquella casa terminé la guerra yo. En aquella casa empecé a amar a un enemigo[...]
- Aquí se acaba la guerra. Los colores, Carlos, todos los colores del mundo se han desvanecido, los colores del cuadro de Velazquez y los colores de la guerra.

martes, 3 de agosto de 2010

Historias del Kronen / José Ángel Mañas

Historias del Kronen / José Ángel Mañas. - Madrid: Destino, 1994

Es la crónica veraniega de un grupo de jóvenes madrileños y de sus actividades cotidianas: proveerse de drogas, el sexo, los bares de copas, los conciertos de rock, las relaciones entre amigos y la familia. La novela nos introduce en un mundo facil, obsesionado por la violencia y el culto a algunos de sus símbolos actuales: La naranja mecánica, Henry, retrato de un asesino en serie, American Psycho. El relato se desliza con una extraordinaria coherencia hasta la impactante culminación y al giro imprevisto de sus últimas páginas.
Retrato de una cierta juventud, Historias del Kronen nos muestra, con una enorme eficacia narrativa, un mundo que la generación adulta sólo reconoce de forma fragmentaria por noticias que no siempre lo reflejan fielmente: macroconciertos, rutas del bakalao, conductores suicidas, tribus urbanas... Pero lo que destaca por encima de todo en la novela es su excelente fluidez narrativa, la formidable facilidad de los diálogos, el oído del narrador para caracterizas por su lengua a personajes diferentes, la naturalidad con que se reproducen los argots urbanos, la capacidad de descripción de situaciones y ambientes. Todo ello descubre en José Ángel Mañas un narrador de raza y algo más que una esperanza de nuestra nueva narrativa.

-Tenéis que estudiar mucho porque la gente de tu generación lo tiene muy difícil. Sois demasiados y la competencia va a ser feroz. El otro día estaba leyendo una novela de un inglés, Jiuxli, que se titula Mundo Feliz, una de estas pocas novelas que leo ultimamente [...] Es un retrato terrible del mundo en que vais a vivir... No hay más que ver en qué se ha convertido Madrid. La ciudad moderna es monstruosa, Carlos. [...] Esto es terrible, hijo, pero perdóname. No quiero deprimirte con mis historias de viejo.
El viejo está llorando como un crío: un espectáculo lamentable.

-Si es que esto es Europa: el cinturón de seguridad, prohibido fumar porros, prohibido sacar litros a la calle... Al final, ya veréis, vamos a acabar bebiendo horchata pasteurizada y comiendo jamón serrano cocido. Yo es que alucino. Encima, todos los españoles contentísimos de ser europeos, encantados con que la Seat, la unica marca de coches españoles, la compre Volskvagen, encantados con que los ganaderos tengan que matar vacas para que no den más leche... Así estamos todos con los socialistas: bajándonos los pantalones para que nos den bien por el culo los europeos, uno detrás del otro...

viernes, 30 de julio de 2010

Push / Sapphire

Push / Sapphire. -- Barcelona : Anagrama, 1998

Precious Jones tiene dieciséis años, es negra y casi analfabeta, y espera su segundo hijo. El primero lo tuvo a los doce años, y el padre de ambos es su propio padre. Vive en Harlem, en la ruinosa Lenox Avenue, el reino de los invisibles, de los sin voz, con su madre, una reclusa obesa y cruel que mira la televisión sin cesar, devora la comida que la jovencita le prepara y la somete a los más denigrantes abusos. Forzada a abandonar la escuela a causa de su embarazo -y aquél era el último y precario vínculo que la ligaba al mundo-, Precious acaba en un instituto para casos desesperados. Pero allí, en el último escalón de aquellos que ya han bajado todas las escaleras, está la señorita Rain, una maestra joven, combativa y radical, y Precious tendrá la posibilidad de recuperar su voz y su dignidad...

La señora Rain me mira con cara rara y dice:
-Precious, ¿te han hecho alguna vez una prueba de oído?
- No -digo.
Nunca me han hecho ninguna prueba de nada. Lo que me gustaría es tener gafas, así no se me cansarían tanto los ojos por la noche cuando leo. Pero no te puedes andar con esos detalles cuando lo importante es sobrevivir.

La semana pasada fuimos al museo. Hay una ballena colgando del techo. ¡Es enorme! ¿sabéis esos Volkswagen escarabajos? Eso, exacto, ya veo que sabéis a cuáles me refiero. Bueno, pues así de grande es el corazón de una ballena azul. Ya sé que no es posible, pero si yo tuviese ese corazón tan grande dentro, ¿podría amar más de lo que amo? ¿Amar más a la señora Rain, a Rita, a Abdul?.
Me gustaría.

martes, 27 de julio de 2010

Como agua para chocolate / Laura Esquivel

Como agua para chocolate / Laura Esquivel. -- Barcelona : Grijalbo Mondadori, 1995.

Tita y Pedro se aman. Pero ella está condenada a permanecer soltera, cuidando a su madre hasta que ésta muera. Y Pedro, para estar cerca de Tita, se casa con la hermana de ella, Rosaura. Las recetas de cocina que Tita elabora puntean el paso de las estaciones de su vida, siempre marcada por la presente ausencia de Pedro. Y la acompañan en su apoteosis y en su tránsito a una sabrosa, muy sabrosa eternidad. Como agua para chocolate, "novela de entregas mensuales, con recetas, amores y remedios caseros" es una agridulce comedia de amores y desencuentros. Bajo una deliberada forma de lo que podría llamarse "folletín gastronómico", se encierra una obra chispeante, tierna y llena de talento de la mejor ley. Por todo ello, esta novela se ha convertido en una auténtica revelación y en un éxito extraordinario, "el más fulminante de la literatura iberoamericana desde Cien años de soledad", en palabras del crítico Sergio Vila-San-Juan.

- Pero es que yo opino que...
- ¡Tú no opinas nada y se acabó! Nunca, por generaciones, nadie en mi familia ha protestado ante esta costumbre y no va a ser una de mis hijas quien lo haga.
Tita bajó la cabeza y con la misma fuerza con que sus lágrimas cayeron sobre la mesa, así cayó sobre ella su destino. Y desde ese momento supieron ella y la mesa que no podían modificar ni tantito la dirección de estas fuerzas desconocidas que las obligaban, a la una, a compartir con Tita su sino, recibiendo sus amargas lágrimas desde el momento en que nació, y a la otra a asumir esta absurda determinación.
Sin embargo, Tita no estaba conforme. Una gran cantidad de dudas e inquietudes acudían a su mente. Por ejemplo, le agradaría tener conocimiento de quién había iniciado esta tradición familiar. Sería bueno hacerle saber a esta ingeniosa persona que en su perfecto plan para asegurar la vejez de las mujeres había una ligera falla. Si Tita no podía casarse ni tener hijos, ¿quién la cuidaría entonces al llegar a la senectud?

jueves, 15 de julio de 2010

Asesinos sin rostro / Henning Mankell

Asesinos sin rostro / Henning Mankell. -- Barcelona : Tusquets, 2001
Kurt Wallander atraviesa uno de los momentos más sombríos de su vida personal (sus relaciones familiares son un desastre, está ganando peso, bebe mucho y duerme poco) cuando tiene que ponerse al frente de la investigación del asesinato de un apacible matrimonio de ancianos, en una granja de Lenarp. El marido ha sido horriblemente torturado y la mujer muere estrangulada poco a poco, con el tiempo justo de pronunciar antes de morir la palabra 'extranjero'. Kurt Wallander y sus colegas deberán enfrentarse no sólo a un asesino muy especial, que tiene la sangre fría de alimentar a los caballos del establo después del crimen, sino a una comunidad irascible presa de insospechados prejuicios raciales. Wallander sabe de sobra que la pacífica apariencia de algunas personas oculta a veces a un autentico monstruo, de modo que no se hace ilusiones acerca de la sociedad en la que vive...

Cada vez que Kurt Wallander entraba en un piso desconocido, pensaba que estaba mirando las tapas de un libro que le acababan de dar. El piso, los muebles, los cuadros, los olores, eran el título. Entonces empezaría a leer. Pero el piso de Ellen Magnuson era inodoro. Como si Kurt Wallander se encontrase en un lugar deshabitado. Respiró el olor a desolación. Una gris resignación.
[...]
Rydberg se sentó en una silla junto a la ventana. Kurt Wallander pensó que algún día le preguntaría por qué siempre se sentaba al lado de la ventana.
"¿De donde vienen nuestras costumbres?", pensó. "¿En qué fábrica secreta se producen nuestros hábitos y manías?"
Ellen Magnuson le sirvió café.
Pensó que debía empezar.
-Goran Boman de la policía de Kristianstad estuvo aquí y le hizo unas cuantas preguntas -dijo-. No se sorprenda si le hacemos las mismas preguntas otra vez.
- Tampoco se sorprenda si recibe las mismas respuestas - replicó Ellen Magnuson.

viernes, 18 de junio de 2010

La amaba / Anna Gavalda

La amaba / Anna Gavalda. -- Barcelona : Seix Barral, 2003

Pierre un rico industrial de sesenta y cinco años, invita a Chloé, su joven nuera, a pasar un fin de semana en la casa de campo familiar. Ella acepta, llevada por la necesidad de cambiar de aires ante el reciente abandono de su marido. La amaba está magistralmente tejida en torno al diálogo que ambos mantienen en un momento crucial de sus vidas. Él, siempre arrogante e introvertido, bajará la guardia por primera y última vez para revelarle un secreto, lo que vivió... o tal vez lo que nunca vivió.
La amaba es una novela alegre y triste a la vez, un fragmento de vida, una punzante historia de amor contada con la eficacia y la capacidad de observación que caracterizan a esta deslumbrante figura de las letras francesas. A través de un diálogo conmovedor, Anna Gavalda nos habla de nuestras vidas, nuestras dudas, nuestras renuncias, y también de nuestras esperanzas, nuestra ironía y nuestra ternura.

Recorrimos Paris cogidos de la mano. Desde el Trocader hasta la Île de la Cité, bordeando el Sena. Era una noche magnifica. Hacía calor. La luz era suave. El sol no terminaba nunca de ponerse del todo. Éramos como dos turistas, despreocupados, maravillados, la chaqueta al hombro y los dedos entrelazados. Yo hacía de guía. Hacía años que no caminaba así. Redescubría mi ciudad. Cenamos en la plaza Dauphine y pasamos los días siguientes en su habitación de hotel [...] Era maravilloso y todo estaba totalmente trucado. Todo era falso. No era la vida. No era París. Era el mes de agosto. Yo no era un turista. No estaba soltero. Mentía. Me mentía. A mi, a ella, a mi familia. Ella no se dejó engañar, y cuando llegó la hora de la resaca, de las llamadas que hacer y las mentiras que asumir, se volvió a marchar. Delante de la puerta de embarque me soltó: - Voy a tratar de vivir sin usted. Espero conseguirlo... No tuve valor para besarla.

Llevabamos diecisiete años trabajando juntos. Todo el tiempo. Todos los días. Diecisiete años soportándome, ayudándome... [...] Me sonreía cuando yo estaba triste, y se encogía de hombros cuando me ponía desagradable. Tenía apenas veinte años cuando empezó. No sabía hacer nada. Acababa de salir de la escuela de hostelería, se había ido de allí dando un portazo porque un cocinero le había pellizcado el trasero. No quería que le pellizcaran el trasero. Eso fue lo que me dijo en nuestra primera entrevista.
No quería que le pellizcaran el trasero, y no quería volver con sus padres a la Creuse. ¡Volvería cuando fuera dueña de un coche para estar segura de poder volverse a marchar! La contraté por esa frase.