viernes, 3 de mayo de 2013

Me encontrarás en el fin del mundo / Nicolas Barreau

me encontraras en el fin del mundo-nicolas barreau-9788467008807BARREAU, N. Me encontrarás en el fin del mundo. [e-book] Barcelona: Espasa, 2012.

Si te gustó La sonrisa de las mujeres, no querrás perderte Me encontrarás en el fin del mundo. El atractivo Jean-Luc Champollion es el propietario de una galería de arte en París. Acostumbrado a tener éxito con las mujeres, su única ambición es disfrutar de la vida en compañía de hermosas damas y de Cézanne, su adorado perro dálmata. Un día, Jean-Luc recibe una misteriosa carta de amor... sin remitente. Intrigado, acepta el juego que le propone la desconocida y, sin pensárselo dos veces, inicia con ella una deliciosa correspondencia por e-mail. Por supuesto, lo único que quiere es descubrir la identidad de esa mujer que tantos detalles conoce de su vida y a la que nunca ha visto en persona... ¿o tal vez sí?Evidentemente, el destino tiene otros planes...

-Bonjour, Jean-Luc - dijo Lucille con mucha educación. En realidad eran las primeras palabras que pronunciaba, y la mirada franca de sus ojos claros, azules como el mar, cayó sobre mí con el peso de una nube.
Con quince años yo no sabía que las nubes pesan toneladas, y cómo iba a imaginármelo cuando flotaban en el cielo tan blancas y ligeras como el algodón de azúcar.
***
Con el tiempo pasa una cosa muy extraña.
Domina nuestra vida más que ninguna otra dimensión. En realidad todo gira en torno al tiempo que tenemos, el tiempo que no tenemos, el tiempo que nos queda. Ese es el tiempo real. Un día, diez meses, cinco años. Pero luego está también el tiempo que percibimos, que es el hermano caprichoso del tiempo real. Es el que hace que una hora de espera dura treinta cinco horas y que, en cambio, la hora que nos queda para hacer algo importante quede reducida de pronto a ocho minutos.
Se nos escapa, nos persigue, y sólo existe un punto en el que nosotros controlamos el tiempo. Son esos escasos momentos en los que estamos inmersos en el tiempo y por eso no lo notamos.
Entonces lo dejamos en suspenso, detenemos todas esas pequeñas ruedecitas que tan bien encajan unas con otras, y vamos en punto muerto por la vida.
Son los momentos del amor.
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