LACKBERG, C. Los vigilantes del faro. [e-book]. Madrid: Maeva, 2013.Un misterio sin resolver ronda la isla de Gräskär desde hace generaciones, y el viejo faro oculta la clave.
Nada más reincorporarse al trabajo tras una larga baja, Patrik Hedström se enfrenta a una nueva investigación. Un hombre ha aparecido asesinado con un tiro en la nuca. Se trata de Mats Sverin, el director financiero del Ayuntamiento de Fjällbacka. Pero cuando Patrik y su eficaz colaboradora Paula empiezan a reconstruir la vida de la víctima, descubren que escondía más de un secreto. ¿Por qué tenía tanta prisa por volver a Fjällbacka tras años viviendo en Gotemburgo? ¿Cuál fue su papel en la reforma del antiguo balneario del pueblo en un lujoso SPA? ¿Qué pasó con su novia de juventud Annie, la mujer que se refugia en la isla de Gräskär?
Erica siente una gran curiosidad por el caso ya que fue compañera de instituto de Annie y de Mats y, a pesar de que está muy ocupada con sus gemelos recién nacidos, hace su propia investigación paralela que la lleva a la isla de Gräskär, un lugar envuelto por un siniestro rumor.
-¿Qué ves en mi? -dijo al fin. La miró a la cara, como si quisiera oir pero también ver su respuesta. Le resultaba incómodo y poco habitual dar un paso atrás y verse desde fuera. Verse a través de los ojos de los demás. Siempre hizo lo posible por evitarlo, pero ya no podía seguir así. Y ni siquiera lo deseaba. Por Rita quería ser mejor persona, un hombre mejor.
Ella no esquivó su mirada y se quedó un buen rato así, en silencio. Luego le acarició la mejilla.
- Veo a alguien que me mira como si fuera la octava maravilla. Alguien tan cariñoso que haría cualquier cosa por mí. Veo a alguien que ayudó a que mi nieto viniera al mundo, que estaba cuando lo necesitaba. Que daría su vida por un niño para quien el abuelo Bertil es lo mejor del mundo. Veo a alguien con más prejuicios que nadie que yo haya conocido, pero que está dispuesto a dejarlos a un lado cuando la realidad le demuestra lo contrario. Y veo a alguien que tiene sus pegas y defectos, y quizá incluso un concepto demasiado alto de sí mismo, pero que ahora tiene el alma herida porque sabe que ha cometido un gran error. -Le apretó la mano con fuerza-. Como quiera que sea, tú eres la persona a cuyo lado quiero despertarme por las mañanas, y eres para mí tan perfecto como se pueda imaginar.
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