Los doce relatos de Quisiera que alguien me esperara en algún lugar ponen al descubierto emociones hu-manas esenciales que cobran su mayor intensidad en momentos cruciales.
Cuando llego a la estación del este siempre espero secretamente que haya alguien esperándome. Es una chorrada. [...]
Una vez más, no ha fallado, antes de bajar las escaleras mecánicas para coger el metro, he echado una última mirada a mi alrededor por si había alguien... Y cada vez, en las escaleras mecánicas, el petate me parece más pesado.
Quisiera que alguien me esperara en alguna parte... Tampoco es nada del otro mundo.
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