
«Si el ser humano quiere saber cómo es su vida solo tiene que observar su día de cumpleaños cada cinco años desde la mañana a la noche. Porque cada cinco años el mundo cambia y cuando uno se quiere dar cuenta, es otro.»
Miguel recibe una tarde la llamada inesperada de Claudia. A partir de su encuentro, la novela narra la vida de Miguel contada a través del día de su cumpleaños cada cinco años: el tiempo en Cambria; la relación con su mejor amigo; la universidad; la ciudad; y, sobre todo, los sentimientos y sus contrapartidas.
En Los días felices, Mara Torres describe la etapa más cambiante del ser humano, en la que el amor, la amistad, la cotidianidad y los sueños quedan reflejados en una historia tan sencilla, compleja y divertida como la propia vida.
"Porque no" . Hay respuestas que no es necesario ampliar para que cualquiera intuya todo lo que llevan dentro.
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[...] al escuchar la risa despejada de la nena, se le removió algo en las entrañas, sin poder localizar exactamente dónde, quizá aquí, entre el esternón y los pulmones, un lugar que no había descubierto hasta el nacimiento de su hija y que a veces se le encogía de tal forma que le subían las lágrimas a los ojos sin que pudiera evitarlo.
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Con mi hijo el mundo era tan distinto que fue él quien hizo todo por mí. Sin que tuviera consciencia de ello, me hizo enfrentarme a mi mismo, que es lo más difícil a lo que un ser humano puede enfrentarse; y lo último que ha hecho ha sido quitarme el miedo. Durante toda la vida he vivido con miedo: a que se descubriera mi homosexualidad, a que ocurriera algo grave, a tener un accidente y que él se quedara solo... Pero de todos mis temores el más profundo y terrorífico era que le pasara algo a mi hijo. Ahora ya no tengo miedo a nada. Incluso la muerte se ha convertido en un lugar hospitalario por la única razón de que él la habita.
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Recordó los miles de veces que había imaginado la vida que habría detrás de cada ventana. Vidas normales, como la suya, de gente normal, como él, que se levantaba cada día con la esperanza de que todo estuviera donde tenía que estar: la leche en el frigorífico, el abrigo en el armario, las llaves en el cesto de la entrada.
