
Al comienzo de esta novela, Sara se encuentra justo al principio de su cuento de hadas: un trabajo apasionante, un esposo apasionado y un hijo de anuncio. Pero a pesar de esta mano ganadora, ¿es feliz? Pregunta retórica donde las haya: si no tiene motivos para torturarse, Sara los buscará hasta debajo de las piedras, y los encontrará, ¡vaya si los encontrará!
-Sigo hecha polvo. Y no sé cómo voy a levantar cabeza. Ahora mismo todo se me hace un mundo.
-¿Voy con una tarrina de helado de chocolate?
-No, que ya que me he quitado tres kilos de encima, no los quiero volver a pillar.
-Tienes razón. Ahora que vuelves a ser una mujer soltera en un mercado competitivo, mejor delgada.
***
¿Cómo podía ser que los momentos del día más felices de nuestros hijos fueran los más aburridos para nosotros, los padres? En cualquier caso, yo sentía eso. Pero no me atrevía a comentarlo con ninguna otra mamá. Ni tenía confianza para hacerlo ni quería que me tomaran por una mala madre. Que ya bastante complejo y remordimiento tenía yo al respecto, como para sentir las miradas acusadoras de las otras. Qué poco se habla de la parte aburrida de criar a un niño.
***
No hay comentarios:
Publicar un comentario