SIMON, P. Los siguientes. Espasa, 2024
Morir es tan difícil como inevitable. También para los que sobreviven
El primer día que tuve que limpiarle el culo a mi padre, me mentí diciéndome que era igual que cuando se lo limpiaba a mi hijo: venga, Carmen, que es lo mismo; va, Carmen, que es tu padre; venga, mujer, que ese hombre te limpió el culo a ti.
Me lo repetía como quien está a punto de correr para darse impulso y saltar.
Es lo mismo, Carmen. Hazlo ya.
Pero no. No es lo mismo.
Si Pedro Simón fuera un panadero, diríamos que la masa madre de sus novelas son las relaciones familiares. Un ingrediente aparentemente sencillo y abundante pero absolutamente fundamental en la historia de la literatura. Tras ganar el Premio Primavera de novela con Los ingratos, una historia que ha conmovido a decenas de miles de lectores, volvió a apuntar al corazón con Los incomprendidos. Sin que se nos haya aflojado el nudo en la garganta, el autor nos ofrece ahora su novela más difícil pero también más universal: ¿Cómo se enfrentan los miembros de una familia a la inevitable decadencia y muerte de sus mayores?
La de mentiras que convocan el dolor y el miedo.
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Ser padre es saber que te cambiarías sin pestañear por la herida del hijo, que dejarías que te traspasara todos los dolores solo para quitarle el sufrimiento a él. Saber que, si hubiese un pelotón de fusilamiento apuntándole y se pudiesen hacer cambios, allá que te ponías tú en su posición. Eso es ser padre. Decir que sí sin dudarlo en ese momento en que vienen las balas. Liberarle a él. Condenarte tú.
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