sábado, 9 de febrero de 2013

Mejor Manolo / Elvira Lindo

LINDO, E. Mejor Manolo. Barcelona: Seix Barral, 2012

El célebre Manolito Gafotas regresa con un nuevo episodio de la serie galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. El mundo ha cambiado en estos diez años, Manolito ha crecido. Por sus páginas desfilan todos los personajes que han dado color a la colección: su madre Cata, su padre Manolo, el abuelo Nicolás, su hermano menor, conocido como «el Imbécil» y destronado por la nueva hermanita, «la Chirli», la sita Asunción, el Orejones, el chulito Yihad…La inimitable mirada de Manolito Gafotas ilumina nuestra realidad (la del mundo mundial) con la agudeza y la frescura de siempre.

Nosotros no sabíamos quién era Chirli Temple, pero el Inbécil, que con sólo siete años se había convertido ya en un experto informático, la buscó en Internet y todos vimos las fotos de una niña antigua, te hablo de cuando el pasado era todavía en blanco y negro.

... Y la tía se defendió diciendo que si había dejado de escribirlos era porque estaba harta de la repercusión y que había directores de colegio y profesores que decían que yo no era un niño pedagógico y también contó que había unos países en los que les parecía que había que prohibir un libro con una madre que diera collejas y otros países en los que les parecía supermal que el Imbécil y yo le diéramos a la Boni de comulgar chocolate porque decían que maltratábamos a una perra anciana. [...] Mi madre se quedó pálida como una puerta, porque no podía imaginarse que sus collejas fueran famosas más allá de nuestras fronteras, y yo me quedé más pálido todavía, porque yo siempre había pensado que si le daba un trocillo de chocolate a la Boni (quitándomelo de mi propia alimentación) estaba haciendo el bien. Pues no, era un maltratador en toda regla. Como mi madre.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El lenguaje de las flores / Vanessa Diffenbaugh

DIFFENBAUGH, V. El lenguaje de las flores. Barcelona: Salamandra, 2012

Inspirándose en el sofisticado código que la sociedad victoriana utilizaba para expresar sentimientos por medio de las flores, Vanessa Diffenbaugh narra el viaje emocional de una joven californiana que, marcada por una dolorosa historia personal, encuentra en este peculiar lenguaje el medio para recuperar su capacidad de confiar y amar a sus semejantes. Recibida con entusiasmo por la crítica y los lectores —en Italia se han vendido más de 400 mil ejemplares—, la novela se publicará en treinta y seis idiomas.

A los dieciocho años, tras una vida entrando y saliendo de numerosos hogares de acogida y pisos tutelados, Victoria Jones está obligada a emanciparse por ley. Se ha convertido en una joven introvertida y arisca, y sólo en su pasión por las flores se vislumbra un camino de salvación. Finalmente, tras encontrar trabajo en una floristería, se cruza con un joven a quien conoció diez años antes, durante la época en que vivió en casa de Elizabeth, una madre de acogida que le enseñó el lenguaje de las flores. El misterioso joven conoce un secreto que atormenta a Victoria, aunque sólo ella puede arreglar cuentas con el pasado. Así, Victoria, que es capaz de expresar los sentimientos de los clientes con hermosos ramos, deberá aprender a interpretar sus propias emociones, la única manera de deshacerse del enorme peso que arrastra desde niña y que le impide encontrar la felicidad.

Noté cómo sus manos rodeaban los extremos de los tallos; sus dedos, que rozaron los míos, tenían la temperatura del cielo a primera hora de una mañana de noviembre. Sentí el fugaz deseo de calentarlos...

Bethany abrió los brazos y me dejé abrazar. Mi abultado vientre era como una pelota entre ambas. Ella miró hacia abajo, dio un gritito de asombro y me puso las manos en el vientre. Me pregunté cuántas veces tendría que soportar aquello en los meses siguientes, por parte de conocidos y desconocidos que me encontrara por la calle. Por lo visto, el embarazo anulaba las tácitas reglas sociales relativas al respeto del espacio personal. Era algo que me resultaba casi tan desagradable como la sensación de tener un ser humano creciendo en mi seno.

Renata me miró a los ojos y yo se lo permití. Confiaba en que viera mi añoranza, mi soledad y mi desesperación. Separarme de mi hija ya era bastante duro, y lo sería mucho más si Renata me lo recordaba continuamente. Tenía que entender que mi única posibilidad de sobrevivir a mi decisión era intentar olvidarlo todo.

Poco a poco su ausencia en el apartamento se volvió casi física y perceptible, sacudía los plásticos del invernadero o se filtraba como la luz por la rendija de la puerta de la habitación azul. En el repiqueteo de la lluvia en el tejado plano me parecía oír las voraces succiones de mi hija. Cada veintinueve días, un rectángulo de luz de luna se desplazaba lentamente por el sofá donde habíamos pasado la última noche juntas y todos los meses yo esperaba que la luna me la devolviera. Pero la luna iluminaba mi soledad y yo, sentada en su débil resplandor, la recordaba como había sido e imaginaba cómo se habría vuelto.


jueves, 17 de enero de 2013

La cena / Herman Koch

KOCH, H. La cena. Barcelona: Salamandra, 2012

¿Hasta dónde es capaz de llegar un padre para encubrir a un hijo que comete un delito injustificable? ¿Debe prevalecer el instinto de protección paterna, o la lealtad a unas normas sociales que garantizan la coherencia y la fortaleza del grupo? Estas y otras preguntas de igual calibre surgen como dardos durante la lectura de La cena, una novela ácida y provocadora que apunta sin miramientos a toda una clase social acomodada de los Países Bajos y, por extensión, de toda Europa, instalada en una inercia de autosatisfacción y complacencia, e indiferente hacia el devenir de la generación que ha de sucederla.

Dos parejas se han citado a cenar en un moderno y exclusivo restaurante de Ámsterdam. Mientras saborean el aperitivo y charlan con aparente despreocupación sobre la última película de moda y sus planes para las vacaciones, son conscientes de que, tarde o temprano, deberán abordar el incierto y acuciante asunto que los ha llevado a reunirse: el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años, que según algunos indicios podrían estar envueltos en un caso de violencia grave. Así pues, tras los postres, cuando la cena llegue a sus últimos compases, la tensión entre los comensales habrá alcanzado su punto culminante y la cadena de secretos y revelaciones confluirán en un final dramático en el que nadie podrá esgrimir su inocencia.

Tras cosechar un éxito inmediato y arrollador en Holanda —copó las listas de bestsellers, y ya ha vendido más de 340 mil ejemplares—, La cena ganó el Premio del Público y fue declarado Libro del Año 2009.

¿Dónde está mamá? "Tío" y "tía" resultaban infantiles, sonaban a fiestas de cumpleaños y a preguntas como "¿Qué querrás ser de mayor"? . Pero "mamá" era mamá. Mamá siempre sería mamá.

Sucedía en parte como con algunas gafas de diseño, gafas que no aportan nada a la personalidad de quien las lleva pero consiguen acaparar toda la atención: ¡soy una gafa, no te atrevas a olvidarlo!

... Todo está un poco revuelto, admitían mis hombros, pero qué más da. Ahora hay cosas más importantes que un cuarto bien ordenado. ¡Otra vez la necesidad de justificarme! No tenía ganas de dar explicaciones, no tenía por qué justificar nada, me dije. Se habían presentado en mi casa sin avisar. Démosle la vuelta al asunto, pensé, imaginemos qué pasaría si yo me presentase de improvisto en casa de mi hermano y mi cuñada cuando ella se estuviera depilando las piernas, por decir algo, o Serge se estuviera cortando las uñas de los pies: en ambos casos estaría asistiendo a algo, en esencia, de carácter privado, algo que en condiciones normales no estaba previsto que viesen los de fuera. 

martes, 15 de enero de 2013

Gente tóxica / Bernardo Stamateas

gente toxica: las personas que nos complican la vida y como evita r que sigan haciendolo-bernardo stamateas-9789501524765STAMATEAS, B. Gente tóxica: las personas que nos complican la vida y cómo evitar que sigan haciéndolo. Barcelona: Ediciones B, 2011



En nuestra vida cotidiana no podemos evitar encontrarnos con personas problemáticas. Jefes autoritarios y descalificadores, vecinos quejosos, compañeros de trabajo o estudio envidiosos, parientes que siempre nos echan la culpa de todo, hombres y mujeres arrogantes, irascibles o mentirosos. Todas estas personas «tóxicas» nos producen malestar, pero algunas pueden arruinarnos la vida, destruir nuestros sueños o alejarnos de nuestras metas.
¿Cómo reconocer a la gente «tóxica»? ¿Cómo protegernos y ponerles límites? Bernardo Stamateas, psicólogo y sexólogo clínico, responde a estas preguntas con claridad y convicción. Sus consejos nos ayudarán a hacer nuestras relaciones personales más saludables y positivas. En definitiva, nos ayudarán a ser mucho más felices.

Por lo general, los no violentos, soportamos, aguantamos y no expresamos ni nos deshacemos de la violencia verbal que a diario recibimos. Aldoux Huxley decía "los hechos no dejan de existir por el simple hecho de ignorarlos".

Un "no" pronunciado con la más profunda convicción es mejor y más grande que un "si" enunciado sólo con el propósito de complacer o, lo que es peor, de evitar un problema. --Mahatma Gandhi.

Decir "no" significa, ante todo, decirse "si" a uno mismo y proteger aquello que uno valora. -- William Ury.

¡No convirtamos a los otros en formadores de nuestras emociones! ¡No les otorguemos tal poder! 

Frente a los "tóxicos" no te enojes, no te amargues. Sé astuto e inteligente.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Desgracia / J.M. Coetzee

COETZEE J.M. Desgracia. Barcelona: Mondadori, 2000.

A los cincuenta y dos años, David Lurie tiene poco de lo que enorgullecerse. Con dos divorcios a sus espaldas, apaciguar el deseo es su única aspiración; sus clases en la universidad son un mero trámite para él y para los estudiantes. Cuando se destapa su relación con una alumna, David, en un acto de soberbia, preferirá renunciar a su puesto antes que disculparse en público. Rechazado por todos, abandona Ciudad del Cabo y va a visitar la granja de su hija Lucy. Allí, en una sociedad donde los códigos de comportamiento, sean de blancos o de negros, han cambiado; donde el idioma es una herramienta viciada que no sirve a este mundo naciente, David verá hacerse añicos todas sus creencias en una tarde de violencia implacable. Una historia profunda, extraordinaria, que por momentos atenaza el corazón, y es siempre, hasta el final, subyugante: Desgracia, que obtuvo el prestigioso premio Booker, no dejará indiferente al lector.


Porque la belleza de una mujer no le pertenece sólo a ella. Es parte de la riqueza que trae consigo al mundo, y su deber es compartirla.
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Ya está llamándolo así  el niño, cuando no es más que un gusano en el vientre de su hija. ¿Qué clase de niño podrá ser engendrado de una simiente como esa, simiente introducida en la mujer no por amor, sino por odio, y mezclada caóticamente, destinada a ensuciarla, a marcarla, como la orina de un perro?
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Uno se acostumbra a que las cosas sean cada vez mas difíciles  ya no se sorprende de que lo que era todo lo difícil que podía ser pueda ser mas difícil todavía.


viernes, 30 de noviembre de 2012

Cincuenta sombras liberadas / E.L. James

JAMES, E.L. Cincuenta sombras liberadas. Barcelona: Grijalbo, 2012  


Ahora, Ana y Christian lo tienen todo: amor, pasión y un mundo de infinitas posibilidades por delante. Pero Ana sabe que amar a su cincuenta sombras, como ella le llama, no es tarea fácil, y que estar juntos plantea un desafío que ninguno de los dos podía prever. Ana debe aprender a compartir el opulento estilo de vida de Grey sin sacrificar su propia identidad. Y Christian tiene que sobreponerse a su obsesión compulsiva por el control mientras lucha contra los demonios de su atormentado pasado.

Pero cuando parece que la fuerza de su relación puede superar cualquier obstáculo, la fatalidad, el rencor y el destino se conjuran para hacer realidad los peores temores de Ana. 

- ¿Tan buen partido soy?
- Christian, tú eres como el gordo de la lotería, la cura para el cáncer y los tres deseos de la lámpara de Aladino, todo al mismo tiempo.
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viernes, 2 de noviembre de 2012

La sonrisa de las mujeres / Nicolás Barreau

BARREAU, N. La sonrisa de las mujeres. Barcelona: Espasa, 2012.

Paris y su magia. Una cocinera encantadora y su pequeño restaurante. Un libreo y su misterioso autor.

En París, de vez en cuando, llueve a cántaros y sopla el viento del norte tan fuerte que parece no haber resquicio donde refugiarse. Como cuando las borrascas llegan al corazón y no sabemos cómo ni dónde esperar a que escampe.
Para Aurélie las casualidades no existen. Una tarde, más triste que nunca, se refugia en una librería y en un libro. Arrebujada en sus páginas, Aurélie reencuentra la sonrisa que creía haber perdido para siempre. Y muchas cosas más.
«Su libro me ha encantado, me ha entusiasmado, me ha hecho reír, y es sencillo y está lleno de sabiduría al mismo tiempo. En una palabra: su libro me hizo feliz»
EL LIBRO QUE ESTÁ ENAMORANDO A EUROPA

Hay  cosas que hacemos y cosas que nunca haríamos... o que sólo haríamos en determinadas circunstancias. Cosas ante las cuales los demás se ríen, sacuden la cabeza, se sorprenden.
Cosas singulares que sólo con pertenecen a nosotros.
Yo, por ejemplo, colecciono reflexiones. En mi dormitorio hay una pared llena de papeles de colores con reflexiones que he recogido para que, en su fugacidad, no se pierdan. Reflexiones sobre conversaciones escuchadas sin querer en un café, sobre los rituales y por qué son tan importantes, reflexiones sobre los besos en el parque por la noche, sobre el corazón y las habitaciones de hotel, sobre las manos, los bancos del jardín, la fotos, sobre los secretos y cuándo se revelan, sobre la luz en los árboles y sobre el tiempo cuando se detiene.
Mis pequeñas notas se agarran al papel pintado como mariposas tropicales, momentos capturados que no tienen otra misión que permanecer a mi lado, y cuando abro el balcón y una suave corriente de aire barre la habitación tiemblan un poco, como si quisieran echar a volar.
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No siempre era una ventaja trabajar en un sector que vivía exclusivamente de palabras, historias e ideas, y había habido momentos de mi vida en los que me habría gustado tener algo más palpable, más real, más monumental, algo que se creara con las manos, como hacer una estantería de madera o un puente, algo que fuera más materia y menos espíritu.