lunes, 10 de abril de 2017

No soy un monstruo / Carme Chaparro

no soy un monstruo (premio primavera de novela 2017)-carme chaparro-9788467048964CHAPARRO, Carme. No soy un monstruo. Barcelona: Espasa, 2017.

En solo treinta segundos tu vida puede convertirse en una pesadilla. Si hay algo peor que una pesadilla es que esa pesadilla se repita. Y entre nuestros peores sueños, los de todos, pocos producen más angustia que un niño desaparezca sin dejar rastro. Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial, en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes, «trepidante», «imposible de soltar», «sorprendente», le quedan cortos, muy cortos. Porque lo que hace Carme Chaparro en No soy un monstruo, su primera novela, es llevar al límite a sus personajes y a sus lectores. Y ni ellos ni nosotros saldremos indemnes de esta prueba.

El amor desgarrado y único, el amor que te mete para siempre el miedo en el cuerpo. 
***
Llevaba cuarenta y ocho meses atada a un bebé. No sabía lo que era ir al baño con la puerta cerrada, o ducharme sin prisas, o meterme en la cama sabiendo las horas que iba a dormir. Exceptuando al trabajo, iba con Pablo colgando a todos los sitios. [...] Mi vida esos dos últimos años había girado alrededor de Pablo; y el trabajo -por muy duro que suene- era el lugar al que iba a descansar de mi hijo. 
[...]
Volví a ir al cine. A salir con los amigos. A beber. A bailar. A leer. A hacer el vago. A pintarme las uñas de los pies. Volví a recuperar el ritmo de no-madre y a hacer todas esas cosas a las que no les das importancia y que echas tanto de menos cuando se te cruza la maternidad por el camino.

Todo esto te daré / Dolores Redondo

REDONDO, D. Todo esto te daré. Barcelona: Planeta, 2016
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En el escenario majestuoso de la Ribeira Sacra, Álvaro sufre un accidente que acabará con su vida. Cuando Manuel, su marido, llega a Galicia para reconocer el cadáver, descubre que la investigación sobre el caso se ha cerrado con demasiada rapidez. El rechazo de su poderosa familia política, los Muñiz de Dávila, le impulsa a huir pero le retiene el alegato contra la impunidad que Nogueira, un guardia civil jubilado, esgrime contra la familia de Álvaro, nobles mecidos en sus privilegios, y la sospecha de que esa no es la primera muerte de su entorno que se ha enmascarado como accidental. Lucas, un sacerdote amigo de la infancia de Álvaro, se une a Manuel y a Nogueira en la reconstrucción de la vida secreta de quien creían conocer bien.
La inesperada amistad de estos tres hombres sin ninguna afinidad aparente ayuda a Manuel a navegar entre el amor por quien fue su marido y el tormento de haber vivido de espaldas a la realidad, blindado tras la quimera de su mundo de escritor. Empezará así la búsqueda de la verdad, en un lugar de fuertes creencias y arraigadas costumbres en el que la lógica nunca termina de atar todos los cabos.

Llamar a su hermana. Sonrió amargamente al pensarlo, ojalá hubiera podido. Sintió el mareo escalándole el pecho como un animal caliente e indeseable intentando apostarse en su regazo, y los ojos se le llenaron de lágrimas al darse cuenta de que las dos únicas personas a las que hubiera querido llamar estaban muertas.
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Dejar de sufrir es una decisión.
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La lectura había sido un refugio a lo largo de su vida [...] Leer fue la fortaleza en la que defenderse mientras se batía en una guerra perdida contra el instinto exultante de su sexualidad. Leer era una defensa, un escudo con el que armar de recursos su timidez para relacionarse. Pero escribir era infinitamente más que eso. Escribir era el palacio interior, los sitios secretos, los lugares más bellos formando parte de un conjunto de ilimitadas estancias que él recorría, riendo, corriendo, descalzo, deteniéndose a acariciar la belleza de los tesoros que allí albergaba.
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Ambos dormían. Las cabezas juntas y los rostros relajados, sólo alterados por la colorida luz de los dibujos animados que desde la pantalla les teñía la piel. Sintió lástima no por ellos, ni por él, lástima por todos los solitarios, abandonados y desolados que no pueden apagar la luz cuando llega la noche a sus almas.
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Rosy & John / Pierre Lemaitre

LEMAITRE, P. Rosy & John. Barcelona: Alfaguara.
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Jean Garnier es un joven solitario que lo ha perdido todo: su trabajo, tras la muerte misteriosa de su jefe; su novia, en un extraño accidente, y Rosie, su madre y principal apoyo, que ha sido encarcelada. Para dar rienda suelta a su dolor, planea hacer explotar siete obuses, uno por día, en distintos puntos de la geografia francesa. Después del primer estallido se entrega a la policía. Su única condición para evitar la catástrofe es la liberación de su madre. El comisario Verhoeben se encuentra ante un gran dilema: ¿es Jean un lunático con delirios de grandeza o una verdadera amenaza para todo el país?




jueves, 2 de marzo de 2017

Alex / Lemaitre, Pierre

Resultado de imagenLEMAITRE, P. Alex. Barcelona : Alfaguara, 2015.

La policía solo tiene de ella la descripción. Joven, tal vez en la treintena y -en eso han coincidido todos los varones que han presenciado lo ocurrido-, muy atractiva, cautivadora, una de esas mujeres de las que no se puede apartar la mirada. ¿Quizá por eso ese hombre la ha raptado? Trabajando contrarreloj, los investigadores identifican al secuestrador y descubren dónde la tenía prisionera... pero ella ya ha huido. Extrañamente, el caso empieza cuando debería haberse cerrado.¿Quién es Alex en realidad? Nadie lo sabe. Aunque la víctima frágil que se imaginaban... eso no. Ella es más inteligente que su verdugo. Ella no perdona. Ella no olvida nada ni a nadie.«Cincuenta por ciento suspense, cincuenta por ciento investigación, cien por cien magnífica.»

Thomas está apoyado en la portezuela abierta de par en par [...] Alex está a su lado. Él ha pasado el brazo sobre los hombros de su hermana, con gesto protector. Cuando se sabe lo que estaba ocurriendo, se ven las cosas de otra manera. 
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viernes, 10 de febrero de 2017

Me llamo Lucy Barton / Elizabeth Stout

me llamo lucy barton-elizabeth strout-9788416261918STROUT, E. Me llamo Lucy Barton. Barcelona: Duomo Ediciones, 2016.

En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice.

En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.

¿Comprendo la pena que sienten mis hijas? Creo que si, pero ellas podrían sostener lo contrario. Pero creo conocer muy bien el dolor que de niños apretamos contra el pecho, que dura toda la vida, con una nostalgia tan profunda que ni siquiera eres capaz de llorar. Lo agarramos con fuerza, si, con cada latido del corazón convulso.
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Es la historia de una madre que quiere a su hija. De una madre imperfecta, porque todos amamos de una manera imperfecta.
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Vendían manzanas caramelizadas, y yo quería una a toda costa. Nunca había comido manzana caramelizada. Mi padre me la compró. Fue verdaderamente increíble que hiciera una cosa así. Y recuerdo que no pude comerme la manzana, que no podía hincar mis dientecitos en la corteza roja, y me sentí desolada. Entonces mi padre me la quitó y se la comió, pero se le arrugó la frente, y tuve la sensación de que se había preocupado por mi culpa. No recuerdo ver a los bailarines después; recuerdo ver sólo la cara de mi padre, tan por encima de mi, y que se le pusieron los labios rojizos con la manzana caramelizada que se comió porque no le quedó mas remedio. En mi recuerdo lo quiero por eso, porque no me gritó ni me hizo sentir mal por no ser capaz de comerme la manzana, sino que me la quitó y se la comió él, aunque sin disfrutarla.


miércoles, 25 de enero de 2017

El aroma del crimen / Xavier Guiterrez

GUTIERREZ, X. El aroma del crimen. Barcelona: Destino, 2015.
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A Vicente Parra, oficial instructor de la Ertzaintza, con sede en el barrio del Antiguo de San Sebastián, le son asignados dos casos aparentemente muy diferentes. La diseñadora de moda Elena Castaño ha sido salvajemente apuñalada en su mansión y aunque los indicios apuntan a un robo, pronto queda claro que se trata de un crimen personal disfrazado de asalto. El otro caso es la muerte por insuficiencia renal y hepática de un joven llamado Cristian José, bedel en la universidad. La madre del joven sospecha que la muerte no fue natural pues ha encontrado importantes cantidades de dinero en efectivo en su casa y además llevaba últimamente un tren de vida que no se correspondía con su sueldo. Vicente pronto descubre que los sospechosos están todos relacionados con el mundo de la gastronomía, y más cuando la autopsia del cadáver de Cristian no ofrece dudas sobre las causas de su muerte.


Venía aquí casi todos los días y yo las oía charlar, y también reir. Eran muy buenas amigas. Se notaba. Elena era su confidente. Por eso maté a su hermana, no a Fátima. Siempre he pensado que matar a la persona que te ha hecho daño no tiene sentido. Ella deja de vivir y punto. El dolor lo sufren las personas que están alrededor. Para ella iba a ser el infierno. Lo sabía y se lo merecía.
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Apenas había hojas por el suelo. Sólo el manto de césped verde dejaba el color de la esperanza como único elemento de apoyo. La casa, con las persianas subidas somo párpados levantados dejando entrever sus ojos abiertos y atentos, cogía asiento para no perderse detalle. La mansión sabía que el comienzo del final de la obra estaba tomando forma y había decidido acomodarse para poder observar, desde primera fila, el desenlace final. El seto guardaba celoso el interior del escenario.
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martes, 3 de enero de 2017

Y las montañas hablaron / Hosseini, Khaled


HOSSEINI, K. Y las montañas hablaron. Barcelona : Salamandra, 2013.

y las montañas hablaron-khaled hosseini-9788498386875La decisión de una humilde familia campesina de dar una hija en adopción a un matrimonio adinerado es el fundamento sobre el que Khaled Hosseini —autor de las inolvidables Cometas en el cielo y Mil soles espléndidos— ha tejido este formidable tapiz en el que se entrelazan los destinos de varias generaciones y se exploran las infinitas formas en que el amor, el valor, la traición y el sacrificio desempeñan un papel determinante en las vidas de las personas.

La historia arranca en una remota y desolada aldea de Afganistán, donde Sabur y su segunda mujer se enfrentan en condiciones precarias a la llegada de otro invierno implacable. Abdulá, el hijo mayor, de diez años, ha cuidado de su hermana Pari desde que era pequeña, y ahora ambos escuchan cautivados la triste historia que les relata su padre antes de acostarlos, la víspera de iniciar un largo viaje que los conducirá hasta Kabul. Allí, en las bulliciosas calles de la capital, dará comienzo este fascinante itinerario que guiará al lector desde el otoño de 1952 hasta el presente, de Kabul a París, desde la isla griega de Tinos hasta San Francisco.

De haber sido un empleado menos discreto, les habría contado que Suleimán Wahdati era una criatura desconcertante, un hombre aparentemente satisfecho con vivir el resto de sus días de la fortuna que habia heredado, un hombre sin profesión, sin pasiones evidentes, y que por lo visto no tenía el deseo de dejar huella alguna en este mundo. Les habría dicho que llevaba una vida que carecía de objetivo o dirección, igual que los trayectos sin destino que hacíamos en el coche. La suya era una vida vivida desde el asiento de atrás, una vida borrosa que pasaba ante la ventanilla. Una vida indiferente. 
Eso les habría dicho, pero no lo hice. Y menos mal que no lo hice, porque me habría equivocado de medio a medio.
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A ratos, cuando se volvía para sacudir loa ceniza del cigarrillo en u platito, yo aprovechaba para mirar de soslayo las uñas rojas de sus pies, el brillo dorado de las pantorrillas afeitadas, el pronunciado empeine y, siempre, los senos turgentes y perfectamente redondeados. Me maravillaba que en este mundo hubiese hombres que habían tocado y besado aquellos senos mientras le hacían el amor. ¿qué más se le podía pedir a la vida después de algo así? ¿Adonde se iba un hombre después de haber alcanzado la cima del mundo? Sólo con gran esfuerzo lograba apartar los ojos y posarlos en algún lugar seguro cuando ella se volvía de nuevo hacia mí.
***
No estoy segura de que lo haga. No le cuento mi otro motivo. Apenas lo admito yo misma. Y no es otro que el miedo de lo que pueda pasarme, de qué será de mí cuando baba no esté. He vivido toda mi vida como un pez de acuario, bien protegida en mi gigantesca pecera, tras una barrera tan impenetrable como transparente. He tenido la libertad de observar el reluciente mundo del otro lado, de imaginarme en él si quería. Pero siempre he estado reprimida, constreñida por los duros e inflexibles límites de la existencia que me ha construido baba, conscientemente al principio, cuando yo era joven, y con absoluta inocencia ahora que se deteriora día a día. Creo que me he acostumbrado a estar detrás del cristal, y me asusta pensar que, cuando se rompa, me veré arrojada al vasto territorio de lo desconocido aleteando indefensa, perdida y sin aliento, boqueando.
La verdad, que rara vez admito, es que siempre he necesitado el peso de baba en las espaldas.
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