Ólafsdóttir, Audur Aba. Rosa candida. Marid : Alfaguara, 2012El joven Arnljótur decide abandonar su casa, a su hermano gemelo autista, a su padre octogenario y los paisajes crepusculares de montañas de lava cubiertas de líquenes. Su madre acaba de tener un accidente y, al borde de la muerte, aún reúne fuerzas para llamarle y darle unos últimos consejos. Un fuerte lazo les une: el invernadero donde ella cultivaba una extraña variedad de rosa: la rosa candida, de ocho pétalos y sin espinas. Fue allí donde una noche, imprevisiblemente, Arnljótur amó a Anna, una amiga de un amigo.
En un país cercano, en un antiguo monasterio, existe una rosaleda legendaria. De camino hacia ese destino, Arnljótur está, sin saberlo, iniciando un viaje en busca de sí mismo, y del amor perdido.Mientras probaba a llevar en brazos al bebé, la madre de mi hjija me observaba con detenimiento. El gesto de su propio rostro podía indicar que tenía deseos de llorar, o bien de desaparecer de allí y dejarme solo con la niña. Fui yo quien se echó a llorar al final, y no la madre. Ella me miró asombrada, lo mismo sucedió a la comadrona y a la residente. "Cuando tienes un hijo, no digamos cuando es el primer hijo, los sentimientos pueden estallar", explica la matrona. Lo dijo con estas palabras, habló de los sentimientos que pueden estallar.
Por muy padre que sea, no tengo ni idea de qué es lo mejor para un bebé, ni siquiera sé qué es lo mejor para mí. Puede decirse que he acabado teniendo un hijo antes de empezar siquiera a plantearme si tendría hijos alguna vez.
Aunque resulte un poco enredoso tener que ir a todas partes con un coche de bebé, he de reconocer que es estupendo poder meter todas las compras en la cestita y a los pies de la niña.
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