SCHIRACH, Ferdinand von. Crímenes. Barcelona: Salamandra, 2011
Primera obra literaria de Ferdinand von Schirach, esta
serie de relatos basados en la experiencia profesional de este reputado
jurista alemán fue la revelación editorial y uno de los mayores éxitos
de los últimos años en su país. Además de obtener el prestigioso Premio
Kleist, Crímenes mereció un torrente de elogiosos comentarios de la crítica y ocupó durante casi un año las listas de libros más vendidos.
Cerca de setecientos casos desde que inició su carrera de abogado
penalista en Berlín son el bagaje de vivencias que Von Schirach ha
transformado, con un aguzado instinto narrativo, en una obra literaria
de atmósfera cautivadora.
El lenguaje sobrio y conciso de la búsqueda de la verdad judicial
subraya la atención que Schirach fija en los crímenes cometidos por
individuos corrientes, dejando que los hechos expongan la realidad con
toda su crudeza.
Profundamente original, revelador y lleno de matices, Crímenes
plantea el fascinante tema de la escurridiza verdad en los procesos
criminales y reflexiona sobre el sentido del castigo, pero, por encima
de todo, nos habla con proximidad del ser humano, de su miseria y
también de su grandeza.
A la mañana siguiente volvió al lago. Creyó que le resultaría fácil ahogarse, pero no lo logró. Cuando subió de nuevo a la superficie, abrió la boca y se le llenaron los pulmones de oxígeno. Permaneció en el agua, desnuda; no había más que los árboles de la orilla, el cañaveral y el cielo. Entonces gritó. Gritó hasta que no pudo más, gritó contra la muerte y la soledad y el dolor. Sabía que iba a sobrevivir, pero también que aquel había dejado de ser su país.
***
En las novelas policíacas, el culpable confiesa en cuanto se le pegan cuatro gritos; en la vida real no resulta tan sencillo. Y si un hombre con un cuchillo ensangrentado en la mano aparece inclinado sobre un cadaver, entonces es el asesino. Ningún policía con dos dedos de frente pensaría que el hombre pasaba casualmente por ahi y extrajo el cuchillo del cadáver para ayudar. Aquella frase de un comisario que afirma que la solución es demasiado simple es un invento de los guionistas. Lo contrario sí es verdad. Lo que es evidente es probable. Y, casi siempre, también correcto.

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