Dani se dedica a buscar niños desaparecidos. En el mismo instante en que su pareja hace las maletas para abandonarle, recibe la llamada de teléfono de un padre que, desesperado, le pide ayuda.
El caso le conducirá a Capri, lugar en el que aflorarán recuerdos de su niñez y de los dos personajes que marcaron su vida: el señor Martin y George. El reencuentro con el pasado llevará a Dani a reflexionar sobre su vida, sobre la historia de amor con su pareja y sobre las cosas que realmente importan.
Lo mejor de recordar es que puedes regresar cuando lo deseas, nadie te puede robar o impedir eso.
Quizá lo que más me impacta es que, siempre que vuelves, el recuerdo es diferente.
Y si el recuerdo es diferente, uno lo acaba siendo también, porque ahí están tus raíces y si tus raíces cambian, también cambiará tu tronco.
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No me había percatado que al subir tantas cuestas nos habíamos situado en una elevación privilegiada.
A veces, en la vida pasa lo mismo: la dificultad de la pendiente te hace olvidar que no paras de progresar y subir.
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Desconocía que hubiera un ala de muy graves en la UVI. Pensaba que estar en la UVI ya era gravísimo. Dudé si también habría un ala únicamente de tremendamente graves...
Luego, la vida me ha recordado en numerosas ocasiones que siempre hay un peldaño inferior al inferior y también uno superior al superior.
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[...] recuerda algo tan sencillo como que querer es siempre más valioso que que te quieran. Querer mueve y detiene mundos. Que te quieran si tú no quieres, te acaba aletargando.
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