domingo, 17 de junio de 2012

Maldito karma / David Safier

SAFIER, D. Maldito karma. Barcelona: Seix Barral, 2009

La presentadora de televisión Kim Lange está en el mejor momento de su carrera cuando sufre un accidente y muere aplastada por el lavabo de una estación espacial rusa. En el más allá, Kim se entera de que ha acumulado mal karma a lo largo de su vida: ha engañado a su marido, ha descuidado a su hija y ha amargado a cuantos la rodean. Pronto descubre cuál es su castigo: está en un agujero, tiene dos antenas y seis patas… ¡es una hormiga! Kim no tiene ganas de ir arrastrando migas de pastel. Además, no puede permitir que su marido se consuele con otra. Sólo le queda una salida: acumular buen karma para ascender por la escalera de la reencarnación y volver a ser humana. Pero el camino para dejar de ser un insecto y convertirse en un ser bípedo es duro y está plagado de contratiempos.

Siempre pensé que lo de "morir porque te han roto el corazón" era un mito, igual que "el único amor verdadero". Pero yo me desplomé de verdad ante el altar. Y, como para un perro sólo se pide una ambulancia con desfibrilador en contadísimas ocasiones, la palmé en la misma iglesia.

... mi pulso comenzó a acelerarse. Una parte de mí esperaba que Kohn me viera. Otra parte rezaba para que incluso se sentara conmigo. Pero la mayor parte de mí se preguntaba cómo podía acallar de una vez a las otras dos partes, estúpidas y cargantes que me complicaban la vida.
 

sábado, 2 de junio de 2012

La sombra de la sirena / Camilla Läckberg

LÄCKBERG, C. La sombra de la sirena. Madrid: Maeva, 2012.

Un hombre desparece en Fjällbacka sin dejar rastro. Pese a que Patrik Hedström y sus colegas de la policía han hecho cuanto han podido para encontrarlo, nadie sabe si está vivo o muerto. Al cabo de tres meses, lo encuentran finalmente congelado en el hielo. Cuando averiguan que el escritor Christian Thydell, uno de los amigos de la víctima, lleva más de un año recibiendo cartas anónimas plagadas de amenazas, todo se complica.
Christian trata de restarle importancia, pero su amiga Erica Falck, quien lo ayudó en la escritura de su primera y exitosa novela, La sombra de la sirena, es consciente del peligro. La policía no tarda en comprender que el asesinato y las cartas están relacionados.
Alguien odia a Christian profundamente, y ese alguien parece que no dudará en cumplir sus amenazas…


Se inclinó hacia delante y observo a su mujer. Una vez más, tomó conciencia de lo guapa que era. Recordó la primera vez que lo visitó en la comisaría, cuando el asesinato de su amiga Alexandra Wijkner, y pensó que, desde entonces, se había puesto más guapa todavía. A veces se le olvidaba, con el trajín de la vida cotidiana, cuando pasaban los días, uno tras otro, entre el trabajo, ir y venir de la guardería, la compra, las noches en el sofá, agotados delante del televisor. Pero de vez en cuando caía en la cuenta con toda lucidez, de hasta que punto el amor que sentía por ella estaba lejos de ser mediocre y cotidiano. Y ahora que la tenía allí, en el despacho, con el sol de invierno realzando el rubio de su melena y embarazada de sus dos hijos, lo sentía tan fuerte que supo que aquellos instantes durarían toda la vida.
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Estaba en casa, delante del ordenador, buscando información en Internet. Ponía todo su empeño en concentrarse, pero no había forma, era obvio que resultaba imposible, con dos pares de piececillos dando patadas en la barriga. Y le costaba controlar sus pensamientos. La inquietud. Los recuerdos de la primera época con Maja, que lejos estuvo de la felicidad de color rosa que ella había imaginado. Cuando Erica pensaba en aquellos meses, tenía la sensación de que era como un agujero negro en el tiempo, y ahora le esperaba el doble de lo mismo...

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De vez en cuando, notaba como si le ardiese de escozor todo el cuerpo y le costaba quedarse quieto en la silla. Por eso andaba entre las estanterías, devolviendo a su sitio los libros que habían ido a parar al lugar equivocado, colocando los lomos de los libros para que formasen hileras perfectas.

lunes, 7 de mayo de 2012

Nunca me abandones / Kazuo Ishiguro

ISHIGURO, K. Nunca me abandones. Barcelona: Círculo de Lectores, 2005

"Nunca me abandones" es el título de la canción que Kathy tarareaba en su habitación del centro educativo Hailsham mientras abrazaba a un bebé imaginario que nunca, ni ella ni el resto de los alumnos, podría tener. Era un centro diferente, casi paralelo a la realidad, y en él se pronunciaban palabras como "donante", "posible" o "completar" en un contexto que no las aclaraba. Años después de abandonar la institución, Kathy se hunde en el pasado para abrir el único relato capaz de esclarecer su presente.

... lo que me viene a la cabeza es una serie de días sin complicaciones, en los que entrabamos y saliamos de los cuartos de unos y otros, y en la languidez con que la tarde entraba en la noche; y mi montón de viejos libros de bolsillo, con las hojas blandas y combadas, como si alguna vez hubieran pertenecido al mar. Pienso en cómo solía leerlos, tendida boca abajo en la hierba en las tardes cálidas, con el pelo -en aquellos días me lo estaba dejando largo- siempre cayéndome por la cara y entorpeciéndome la visión.
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Siempre estás con prisas, o estás demasiado exhausta para mantener una conversación como es debido. Y pronto las largas horas, el continuo viajar, el sueño interrumpido se han instalado en tu ser y han llegado a formar parte de tu persona. Y todo el mundo puede verlo, en tu manera de estar, en tu mirada, en el modo en que te mueves y hablas.
No pretendo afirmar que soy inmune a todo esto, pero he aprendido a vivir con ello.
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sábado, 21 de abril de 2012

El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida / Philippe Delerm

Delerm, P. El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida. Barcelona: Tusquets, 1998
Nada hacía pensar que El primer trago de cerveza, un libro considerado en principio «minoritario», destinado a críticos exigentes y a un público selecto, que salió a la calle humildemente en la primavera de 1997, sin estudios de mercado ni publicidad, pudiera convertirse en todo un acontecimiento literario en Francia a las pocas semanas de ser publicado y que permanecería por más de un año entre los tres primeros libros más vendidos. De la noche a la mañana, toda Francia pasó a disfrutar de los pequeños placeres y a compartir con Philippe Delerm su especial concepción de la vida.
El primer trago de cerveza es la narración breve, exquisita, de esas situaciones, comunes a todos, que, en los tiempos ajetreados en que vivimos, se deslizan sin que les prestemos atención y que, en cambio, encierran el germen del buen vivir. A Philippe Delerm, al parecer, no se le escapa una sola oportunidad de aprovechar esos momentos, y al hacerlo, incita al lector a reconocer en sí mismo cuáles son sus propios instantes de gozo. Si, por ejemplo, en una luminosa y fría mañana de invierno, a alguien le llena de placer salir a comprar croissants recién hechos, es muy probable que otros descubran que, en cambio, con lo que más disfrutan es con «el indecente placer de saborear un banana-split». ¡Tantos instantes, tantas pequeñas historias, tantos minusculos placeres, al alcance de todos y que, sin embargo, nos parecen tan ajenos!

No es tan fácil leer en la playa. Tumbado boca arriba, es casi imposible. El sol deslumbra, hay que sostener el libro muy alto encima de la cara. Se aguanta unos minutos y luego uno se vuelve. De lado, apoyado en un codo, con la mano pegada a la sien, sosteniendo el libro con la otra mano, pasando páginas, resulta también bastante incómodo. Se termina boca abajo, con los dos brazos doblados hacia delante. A ras de suelo, corre siempre un poco de viento. Los cristalillos micáceos se cuelan entre las tapas.

Lo importante no es lo que decimos, sino lo que oímos. Es increíble hasta qué punto la voz sola puede decirnos cosas de una persona querida -de su tristeza, su fatiga, su fragilidad, su vitalidad, su alegría. Sin gestos, desaparece el pudor, sobreviene la transparencia. 

jueves, 19 de abril de 2012

Estrategias para padres desesperados: El llanto / Michelle Kennedy

Kennedy, M. Estrategias para padres desesperados: El llanto. Barcelona: Océano, 2003

Cuando la paciencia se acaba... ¡Soluciones para controlar la situación!
Aprender a descifrar el llanto de un bebé puede llevar su tiempo. ¿Llora de hambre, de cansacio? Así que, ¿por qué no aprovechar la experiencia de otros padres y hacer tu debut en "el mundo de los bebés" un poco más sencillo?
Este práctico manual (de una colección de cuatro) te ayudará a comprender a tu pequeño llorón. Con los últimos consejos para solucionar cualquier contratiempo, desde los problemas con los dientes hasta la guerra con los pañales, la información proviene de mamás y papás que han pasado por tu situación.

Ser padres es un trabajo a jornada completa, siempre se te reclama y no tienes ningún sindicato que vele por ti.


viernes, 13 de abril de 2012

El secreto de tener bebés tranquilos y felices / Tracy Hogg y Melinda Blau

Hogg, Tracy; Blau, Melinda. El secreto de tener bebés tranquilos y felices: aprende a calmar a tu bebé y a comunicarte con él. Barcelona: RBA, 2001
Para muchos padres primerizos, la información que aportan parientes y amigos sólo genera confusión. Tracy Hogg recomienda aquí un programa estructurado para encontrar un ritmo de vida que beneficie tanto al bebé como a los padres. Gracias a veinte años de experiencia cuidando bebés, Tracy posee el don de comprender todos los llantos y arrullos de los pequeños. Es capaz de descubrir enseguida si un bebé tiene hambre, está cansado, si le duele algo sólo quiere compañía. A través de estas líneas, Tracy Hogg, con una gran dosis de sentido común, propone un programa simple y asequible para aprender a comunicarse con el bebé.
 
En una habitación llena de madres, incluso si ninguno de los bebés llora, resulta fácil reconocer a la madre de un bebé que tiene un cólico; es la que tiene un aspecto más cansado.
 
Aquella primera noche se despertó llorando exactamente a la una de la madrugada. Cuando entré en su habitación, ya estaba de pie. Lo volví a tumbar con suavidad. Para no estimularlo, no dije ni una palabra ni lo miré a los ojos. A los pocos minutos volvió a alborotar y a levantarse, y así continuó la cosa. Lloraba, se ponía de pie, y yo lo tumbaba. Después de repetir este baile cuarenta y tres veces estaba derrengado y finalmente se durmió. A las cuatro, volvió a llorar: Spencer era como un reloj. Y de nuevo lo metí en la cama. Esta vez el pequeño tentempie se levantó sólo veintiuna veces. (Si, cariño, cuando hago esto, cuento las veces que ocurre [...] Con algunos bebés, he tenido que llegar hasta cien.
A la mañana siguiente, cuando expliqué a [los padres] lo que había ocurrido, el padre se mostró escéptico: "esto no funcionará, Tracy. Él no va a hacer eso por nosotros". Le guiñé un ojo, asentí y prometí que me quedaría las dos noches siguientes. "Lo creáis o no, ya hemos pasado lo peor".
La segunda noche, sólo tuve que volver a tumbar a Specen seis veces para que se durmiera. A las dos de la madrugada, cuando se removió, entré en su habitación y, en cuanto empezó a levantar los hombros del colchón, volví a tumbarlo. Sólo tuve que hacerlo cinco veces, tras lo cual se durmió hasta las 6h45 de la mañana, algo que nunca había hecho. La noche siguiente, Spencer se agitó a las cuatro pero no se levantó, y se durmió hasta las siete. Desde entonces ha continuado durmiendo doce horas de un tirón por la noche. [Los padres] han recuperado su vida.
 

Las huellas imborrables / Camilla Läckberg

Läckberg, Camilla. Las huellas imborrables. Madrid: Maeva, 2011

El verano llega a su fin y la escritora Erica Falck vuelve al trabajo tras la baja de maternidad. Ahora le toca a su compañero, el comisario Patrik Hedström, tomarse un tiempo libre para ocuparse de la pequeña Maja. Pero el crimen no descansa nunca, ni siquiera en la tranquila ciudad de Fjällbacka, y cuando dos adolescentes descubren el cadáver de Erik Frankel, Patrik compaginará el cuidado de su hija con su interés por el asesinato de este historiador especializado en la Segunda Guerra Mundial.

Mientras tanto, Erika hace un sorprendente hallazgo: los diarios de su madre Elsy, con quien tuvo una relación difícil, junto con una antigua medalla nazi. Pero lo más inquietante es que, poco antes de la muerte del historiador, Erika había ido a su casa para obtener más información sobre la medalla. ¿Es posible que su visita desencadenara los acontecimientos que condujeron a su muerte?

No iba maquillada, era de facciones bonitas, pero tenía aspecto de estar... algo cansada... Por la vida de ama de casa con niños pequeños, pensó Erica diciéndose que tampoco ella habría superado una inspección minuciosa antes de conseguir que Maja durmiese bien por las noches.

En la biblioteca el ambiente era tan apacible como de costumbre. Había pasado allí muchas horas: las bibliotecas tenían algo que le infundía una sensación de infinita satisfacción.

Volvió la cabeza y observó su perfil mientras ella miraba abstraída por la ventana. De repente, tomó conciencia de hasta qué punto la quería. Resultaba tan fácil olvidarlo... Resultaba tan fácil que la vida y el día a día rodasen sin parar, el trabajo, las tareas domésticas y... los días, pasando uno tras otro. Pero había momentos como aquel, en los que sentía con una fuerza aterradora hasta qué punto estaban unidos. Y cómo adoraba despertar a su lado cada mañana.

No pudo evitar sentir cierta fascinación por cuanto estaba sucediendo ante su vista. Claro qu él sabía que lo de traer niños al mundo era un proceso doloroso, pero jamás tuvo conciencia del esfuerzo hercúleo que exigía y, por primera vez en su vida, sintió un profundo respeto por el sexo femenino. Él jamás habría superado aquello, de eso estaba convencido. [...] La matrona tenía razón. Dos contracciones más tarde se deslizó hacia el exterior un bebé que colocaron enseguida en la barriga de Johanna. Melberg estaba fascinado y con los ojos como platos. Claro que él conocía la teoría, pero verlo en vivo... Ver que salía un niño, que movía los brazos y los pies y que protestaba llorando o moviendo la cabeza en torno al pecho de Johanna.